No, gracias, no puedo. ¿Por qué? Porque tengo miedo. ¿De qué? No lo sé. ¿Cómo puedes no saberlo? Es difícil de explicar. Inténtalo. Lo siento, no puedo, es muy duro. ¿Qué es duro? Explicarlo. ¿Por qué? Porque no me entenderías. ¿Estás segura? Completamente. ¿Cómo puedes estarlo si no lo intentas? El hecho de que sigas preguntando ya es una prueba de que no me entenderías. ¿Por qué? Porque nunca has tenido miedo. Claro que he tenido miedo. No miedo de verdad. ¿Acaso hay varios tipos de miedo? Hay muchísimos. ¿Cómo cuales? Los que te consumen por dentro, los que pasan de largo, los que te asustan momentáneamente aunque con intensidad, muchos. ¿Y tú cuál tienes? Todos. ¿Cómo puedes tenerlos todos? Soy así de tonta. No pienso que seas tonta. Ya lo pensarás. ¿Cuándo? Cuando aceptes que no me entiendes. ¿No sería yo el tonto si no te entendiese? No. ¿Podrías explicarte? Ya te he dicho que es muy complicado. Por favor, dímelo, ¿de qué tienes miedo? De todo y de nada. ¿Cómo puede ser eso? No lo sé. ¿Crees que me burlaré de ti? Tal vez, muchos lo han hecho. Yo no soy como los demás. Lo sé. ¿Entonces? Tu incomprensión dolería como una burla. Eso es injusto. El miedo lo es. ¿El miedo a qué? El miedo al miedo. ¿Tienes miedo a tener miedo? Sí. ¿Por qué? Porque siempre tengo miedo. Eso no es cierto. Sí lo es. ¿Y por qué estás ahora tan tranquila? Porque ahora sólo tengo miedo al momento en que llegue el terror. ¿Terror? Pánico, ataques de ansiedad, verdadero miedo. ¿Qué te asusta tanto? No lo sé, cambiemos de tema. No. ¿Por qué? Porque quiero saberlo, quiero confíes en mí. No, gracias, no puedo. ¿Por qué? Porque tengo miedo.
El miedo es como un viento gélido que te consumiese por dentro, impidiéndote razonar, te consume, te atenaza el cuerpo, te paraliza por completo, te hace sudar, llorar, gritar. Te hace desear estar en cualquier parte lejos de aquello que tanto te aterroriza. Lo peor del miedo… Es no saber dónde está. Es astuto, se esconde bien, para que no puedas encontrarlo. Porque si eres incapaz de hallarlo… Tampoco podrás acabar con él. El miedo es una losa que te aprisiona contra el suelo y te impide caminar, te impide pensar, te impide vivir. El miedo está siempre ahí, por mucho que intentes razonarlo y huir de él. Siempre corre más, te alcanza, te envuelve con sus oscuros brazos y sólo eres capaz de llorar. Llorar, llorar y llorar. Y buscas desesperadamente que alguien lo arranque de tu cuerpo, y se lo lleve lejos, porque eres incapaz de hacerlo tú. El miedo, siempre el miedo, nos roba libertad, dignidad y calidad de vida. Pero sólo el verdadero miedo, el pánico, ese que nos hace pensar que preferimos la muerte a seguir sintiendo ese terror comernos por dentro. Como si nunca fuésemos a ser capaces de volver a sonreír.
Wendy Moira Angela Darling.
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