Me quieres. Te quise. ¿Qué puedo decir? Me pides que te exprese unos sentimientos que no me está permitido sentir. No niego que aún quede algo de cariño en mí, pero ya no me sale. Deja ya de exigir. Te haces la víctima si no te demuestro mi amor a cada instante, y afirmas necesitar un cariño mayor que el que yo te ofrezco. Lo siento. No hay más. Deberás buscar en otra parte. En mí ya no queda nada que darte.
El tiempo ha pasado, pasaron los años. Y es ahora cuando te arrepientes de haberme hecho tanto daño. ¿Qué quieres que haga? No me sale quererte. Sé que en el fondo lamentaría perderte… Pero hay veces que no soporto siquiera tener que verte. Me robaste cosas simples, que yo necesitaba. Me robaste la oportunidad de sentirme aceptada. Me robaste mi tiempo. Me robaste mi sonrisa. Y ahora pretendes que yo sea la misma. Lo siento, lo juro, no quisiera sentirme así. Pero todo lo que siento es que ya no puedo sentir. Ni sentir, ni llorar, ni esperar, ni anhelar, ni desear, ni soñar, ni mirar al pasado y lograr sonreír. No encuentro ni un solo momento feliz.
Tan sólo me quedan recuerdos amargos que llenan mis labios de sabor a hiel cuando me pides que te diga que te quiero igual que ayer. Y a veces lo digo, y siento que miento. Y a veces me callo, y me niego a mentir. Y siempre, haga lo que haga, sé que vas a discutir. Porque no te conformas con algo forzado, y me fuerzas siempre a estar a tu lado. Quisiera arrancar mi propia piel a tiras, para no tener que soportar el dolor que se respira. Lloro por dentro, gritando en silencio. Y siento que el mundo se me queda pequeño.
Le grito al vacío, con los labios sellados. Suplico a la nada un momento de paz. Tan sólo quisiera poder olvidar todas las responsabilidades que nunca debí aceptar. Presiones, amargura, dolor, llanto e ira. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué fue esa mi vida?
La impotencia de quien carga con el mundo a sus espaldas, y siente, cada vez más, que pesa demasiado. Pero sigue, y sigue, luchando por cargar con el mundo que algún día habrá de regalar. Tan sólo quisiera poder descansar.
Sueños, dulces sueños… Venidme a rescatar. Llevadme volando al país de Nunca Jamás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario