20.4.08

A la deriva


Como un barco a la deriva, así es la vida. Te pasas muchos años creyéndote el capitán, creyendo que todo está bajo tu mando. Y de pronto un día descubres que ni siquiera sabes dónde está el timón. Vives, a veces navegando por un océano en calma, a veces explorando los mares más embravecidos. Pero vives. Sueñas que tus problemas no son más que polizones, que tú tienes el control. En tus sueños, vuelves a ser el capitán del navío. Despiertas, sólo para descubrir que está lloviendo otra vez. Así es la vida. Renuncias a controlarlo todo, ni siquiera a ti mismo. Es, a fin de cuentas, inútil. Comprendes lentamente que la paz sólo está en tu interior, y que es ahí donde debes buscarla. Un mar, fronteras marcadas por los hombres que sólo sirven para darles nombre. Otro mar, ¿quién decidió que este había de llamarse así? El oleaje zarandea tu barco, tu vida. A veces te mareas, y sientes que no soportarás más tantas olas. Luego hay un tiempo de calma, y te descubres contemplando el atardecer en el horizonte. Reflexionas, día a tras día preguntándote a dónde ir con una brújula rota y un barco sin tripulación. Pasas por muchos puertos, conoces a muchas personas. Algunas suben a tu barco, y comparten contigo calmas y tempestades. Otras se marchan a la primera señal de tormenta en un bote salvavidas. Algunas se quedan para siempre, a otras se las lleva la muerte. Algunas son especiales, otras desearías que no hubieran subido a bordo jamás. A veces crees que te pierdes, que no sabes dónde vas, que ni siquiera sabes cómo se llama este mar. Ya no hay tiempo, no hay marcha atrás. Te encuentras navegando por a saber qué lugar. Tiempo… ¿Qué importa el tiempo? Nadie sabe cuál es el puerto final. Un día, alguien que ni siquiera sabías que estaba en tu barco, te hace un regalo: La eternidad. Y tú sonríes pensando: Soy de nuevo el capitán. Pero no, te equivocas una vez más. Sólo estás imaginando, soñando y queriendo creer que controlas lo que te rodea. Tu única certeza es seguir con vida… Mientras tanto, tu barco sigue a la deriva.




A ship in Neverland.

Wendy Moira Angela Darling.




3 comentarios:

Mortanius dijo...

¿Y quien nos dijo que lo importante era la meta? ¿Y quien nos mintio diciendo que la vida era una carrera?

La llama eterna dijo...

No tienes nada por lo que dar las gracias, para mí es un placer que me leas, ya que no puedo tener mejor crítica que la de una de mis escritoras favoritas :). Está claro que tu mirada es una de las miradas a las que esta historia está dedicada.
A parte de eso, tengo que darte una noticia... Voy a hacerte caso a algo que ya me has dicho más de una vez y voy a hacer mi blog público. A ver qué tal me va y qué aceptación tiene, pero la verdad es que me importa poco. Siendo leída por Fabi y por ti, estoy contenta.

Te quiero mucho, cariño, y te echo mucho de menos!!

Besitos!!!

Wendy dijo...

Tampoco es que haga realmente críticas... Sólo doy mi opinión o visión sobre el tema tratado. Me parece una gran idea que hagas público tu blog, y pienso publicitarlo.

Gracias por tu firma.
Besos.
Wen.